Todo comenzó a las 7 de la mañana cuando nos recogieron en el hotel.
Tras ir a buscar a todos los buceadores en sus hoteles nos han llevado al muelle donde nos han dado el briefing antes de embarcar. Nuestra guía era una señora japonesa llamada Mayumi-san. Muy maja ella nos ha enseñado en fotos lo que podíamos ver y de que nos teníamos que alejar. Después, un piscolabis antes de subir para conocernos todos y a la barca. En la barca había un pareja de madrileños, otra de Barcelona, dos alemanes y un francés y su hijo.
El trayecto hasta Sail Rock ya ha sido accidentado. La mar no acompañaba del todo y nos hemos mojado bastante. Aquí tenéis una foto (tapada por mi dedo) del peñón EN MITAD DE LA NADA.
Empieza la aventura, al agua con todos. Cada uno por donde caía, teniendo en cuenta el mar que hacía. La verdad es que mejor no lo podíamos haber hecho. Tras reunirnos, comenzamos la inmersión y a partir de ahí, todo perfecto. Abajo no había corriente, ni se notaba la mala mar. Os pongo algunas fotos de la fauna marina que encontramos. Más en la cámara cuando volvamos.
Bancos de peces por doquier. Ni se movían cuando los atravesabas.
Barracudas y Meros.
Y montones de peces de colores.
Después de 50 minutos salimos a la superficie. Ahí empezaron los problemas. El mar estaba embravecido y los barcos de buceadores se habían tenido que amarrar en fila unos a otros para no chocarse. Con la mala pata de que el nuestro era el último. Casi 5 piscinas olímpicas nadando para llegar. Menos mal que nos pusimos el regulador y fuimos entre aguas.
Cancelaron la segunda inmersión y nos llevaron a puerto a comer. Un frío, unos saltos en el barco y constantes chapuzones de agua de lluvia y olas de mar. Menos mal que Clara y yo ya estábamos acostumbrados. El resto no lo paso tan bien. Los de Barcelona echaron hasta la primera papilla. Y un nene francés casi lo mismo.
Nos dijeron que nos compensarían la segunda inmersión y nos dieron de comer. El arroz con pollo y setas entró como agua de mayo. De ahí nos llevaron al hotel.
Fijaros si llegamos cansados, que después de darnos un baño para relajarnos y quitarnos toda la sal de la aventura, caímos redondos en la cama durante 2 horas. Nos despertaron las de la limpieza.
Antes que se hiciera de noche salimos a pasear por la playa. El paisaje es impresionante, pero lo que es la playa en si, es igual que las del mediterráneo. La salvedad, como he dicho antes, es el paisaje que hay detrás, y que aquí un día nublado el agua esta a 28°-30°, lo que se conoce como caldö en nuestra tierra.
Esta es la vista de la piscina del hotel desde nuestra habitación
Luego por la noche toco probar el pescado a la brasa que hacen. Durante todo el viaje estábamos mirándolos, pero solo los de aquí nos han dado buen feeling. Estaba muy bueno.
Saludos
PS: Al final nos han reembolsado el 36% por la segunda inmersión. Esta bien teniendo en cuenta que nos dieron de almorzar, comer y nos llevaron y trajeron del hotel.
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