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domingo, 11 de agosto de 2019

Albert, la Batalla del Somme


Ayer llegamos por la noche al apartahotel cerca de un pueblo francés llamado Albert situado a unos 6km al norte del río Somme.


Este río fue la mayor línea de defensa británica durante la Gran Guerra. Para el imperio, aquí ocurrió su mayor catástrofe. 

Junto con los franceses estaban preparando una fuerte ofensiva, meticulosamente planeada, para tomar la fortaleza de Thiepval y poder acercarse a las lineas de abastecimiento del frente norte. Al mismo tiempo los alemanes planeaban la ofensiva de Verdún al otro lado de Bélgica. Nada más comenzar la ofensiva, los franceses tuvieron  que redirigir tropas hacia allí y todo quedó en manos británicas. Además no pudieron retrasar el ataque pues tenían que mantener a estos alemanes ocupados para que no desplazaran tropas al otro frente.

La estrategia falló catastroficamente y las tácticas de combate tampoco dieron resultado por una completa falta de comunicación y sincronización. El resultados 58.000 bajas de la Commonwealth en un día.

Primero fuimos a visitar  el Memorial Beaumont-Hamel Newfoundland, en el que esta enterrada la dimisión 29 de Newfoundland. El memorial se encuentra en los terrenos donde tuvo lugar una de las batallas del Somme. Esta gestionado por el gobierno Canadiense y van rotaciones de estudiantes cada 4 meses que hacen visitas guiadas por el memorial. Nuestra guia, Kayla, nos explico algunas cosas sobre el Royal Newfoundland Regiment. Nos contó que en su origen Newfoundland (Terranova) no pertenecía a Canadá, sino al impero británico, pero con gobierno independiente.  Al inicio de la guerra el imperio les solicitó ayuda, bien en forma de dinero, munición o soldados. Terminaron dando las tres cosas pero primero mandaron hombres, en su mayoría comerciantes y pescadores, algunos de ellos familias enteras. Además les llamaron los "blue pattee" (polainas azules) porque se quedaron sin tela caqui para sus uniformes y las tuvieron que hacer azules como las de los uniformes franceses.

Kayla nos contó también varios de los motivos por los que falló el ataque. El primero fue que la artillería no causo casi ningún destrozo en las filas enemigas ya que la munición era de mala calidad. La mina subterránea que tenia que detonar lo hizo con antelación, poniendo sobre aviso a los alemanes. Y además el apoyo que tenia que venir de otro frente no llego por estar bajo fuego de las ametralladoras. Como colofón, ambos bandos utilizaban bengalas para comunicarse pero con diferentes significados. En un momento determinado se vio una bengala blanca que significaba que el avance iba bien y mandaran refuerzos, pero en realidad la lanzaron los alemanes y significaba estamos bajo ataque.

Luego nos enseño el árbol de la muerte, que era el único que quedaba en pie en el campo de batalla. Muchos soldados instintivamente intentaron cubrirse tras él, sin percatarse de que se encontraban en una zona de fuego cruzado. Los que intentaron retirarse tampoco lo tuvieron mejor ya que llevaban a sus espaldas un triángulo de aluminio para evitar el fuego amigo. Durante la retirada los convirtió en dianas.


La visita finalizaba delante de la estatua de un Caribú, insignia que llevaban todos los del regimiento.


Desde allí nos dirigimos a la Ulster tower, que es un memorial para el regimiento del Irlanda del norte que participo en la Guerra.



Nuestra siguiente parada fue el memorial en Thiepval Ridge, donde se usaron por primera vez los tanques en una guerra. De los 45 tanques que había en el frente, 36 tomaron parte en esta batalla el 15 de Septiembre de 1916. Inicialmente, el ataque fue muy efectivo al tomar por sorpresa a los soldados ya que no sabían como parar a la bestia de metal. Pronto se dieron cuenta de que al no contar con apoyo de infantería, la mejor defensa era esconderse, esperar a que pasara y recuperar las posiciones. Aún así se abrió una brecha en el frente debido a la confusión y los aliados ganaron la batalla. Mucho se aprendió allí, tanto en como usar los tanques y como defenderse de ellos. Más tarde se desarrollaron los primeros rifles antitanque capaces de perforar los blindajes.



El memorial tiene un museo pero fuera tiene unos paneles explicativos muy completos y sencillos, además de una película de 45 minutos donde te explicaban la batalla y los monumentos que se encuentran en la zona.




Lo siguiente fue la visita al memorial australiano situado en las ruinas del molino que tuvieron que defender. Lo curioso es que allí también se encuentra el cementerio/memorial de los animales que participan en la guerra.


Finalmente nos fuimos al visitar el mayor cráter creado por explosiones en mina de la Gran Guerra, el Lochganar cráter. Tiene un diámetro de 90m y 22m de profundidad. Dicho cráter se formo por la explosión el 1 de Julio de una mina subterránea excavada por las Royal Engineer tunnelling company del ejército británico. Hicieron explotar unos 30 toneladas de amonal, lo que dejo semejante agujero. En la foto no se aprecia pero era impresionante.


viernes, 9 de agosto de 2019

Ypress, The price of a mile


Hoy nos hemos levantado pronto en Bruselas y nos hemos ido a Ypres.

Ypres fue uno de los lugares más golpeados durante la Gran Guerra. En total hubo 5 "batallas" de 1914 a 1918. La primera, fue parte de la "Carrera hacia el Mar" cuando los dos ejércitos alargaron el frente hacia el Atlántico, en Nieuwpoort, intentando rodearse. De la segunda y la tercera hablaré más adelante, que necesitan menciones especiales. La cuarta fue parte del último ataque alemán antes de su inevitable final y la quinta fue cuando los aliados vencieron finalmente. Por esa razón, al éste de la ciudad hay múltiples cementerios de distintas nacionalidades. En total más de un millón de muertos. Además, digamos que aquí fue donde tanto los aliados como los alemanes se pusieron más creativos y probaron sus nuevas tácticas de combate.

Nuestra primera parada ha sido el museo "In Flanders Fields" de Ypres. Según habíamos leído en internet estaba bastante bien contada la contienda en este museo, cuando realmente se centran más en la historia personal y emocional de los Belgas durante la contienda. En resumen: "emosio hengañaos". Bueno hay que ser francos, como han contado el alto el fuego durante las navidades de 1914 ha sido muy bonito.


Después hemos salido a dar una vuelta por el pueblo de Ypres. Al acabar la guerra éste había acabado totalmente destruido, así que Wiston Churchil recomendó que se reconstruyera el pueblo en otro lugar para mantener el recuerdo a los soldados. Finalmente, la gente del pueblo quiso levantarlo en su lugar original. Lo consiguieron reconstruir con bastante detalle y el caso antiguo es muy bonito.


En la parte este del pueblo, aun está en pie la muralla medieval y su foso lleno de agua. Ambas mantuvieron a ralla el avance alemán y se puede pasear por encima de ellas. Los soldados que la defendieron están enterrados cerca en un cementerio. Aquí hay algunas fotos del sitio.


Al este de la muralla está la puerta de Menin y es la única forma de acceder al frente. Todos los soldados que partieron hacia los campos de batalla de Ypres tuvieron que pasar por aquí. Es por esa razón que, al acabar la guerra, escribieron en ella los nombres de todos los soldados que no fueron encontrados (más de 100.000). A la salida de la puerta hay dos leones con escudos de la región. En realidad son réplicas de los originales ya que estos fueron donados al ejército australiano como agradecimiento por la defensa del pueblo.



 
Fuimos entonces a dejar la cosas en el hotel ya que tenía un horario de check-in muy raro. Allí fue cuando nos dimos cuenta que el hotel es en realidad un antiguo caserón reconstruido y que sus jardines cuentan con trincheras y un pequeño búnker inglés. El propietario las encontró cuando estaba arreglándolo. Los huéspedes podemos pasear por allí todo lo que queramos y el hotel está decorado con todo tipo de cosas que el dueño ha sacado de los terrenos adyacentes. Este sitio es conocido como el cráter Hooge, ya que entre las trincheras y el búnker hay 4 charcas creadas por cráteres bastante profundas.



La historia de este sitio es infame por dos razones. Todo ésto ocurrió durante la 2º batalla de Ypres. Inicialmente, los británicos estaban en posesión de las trincheras y del búnker. Fue en este lugar donde los alemanes utilizaron por primera vez los lanzallamas en la guerra. Durante la noche, tras un fuego de 30 minutos de artillería los alemanes se lanzaron sobre los brítanicos con su nueva arma experimental y los hicieron retroceder. Muchos murieron en el caos y la confusión de las llamas. Semanas más tarde, los ingleses retomaron una de sus más antiguas tacticas de combate, la guerra de tuneles. Los britanicos cavaron cuatro túneles hasta delante del búnker que ahora mantenían los alemanes. Tras hacer explotar 2 toneladas de amonal bajo los soldados alemanes, retomaron la trinchera y el bunker. Cada una de las charcas tiene una profundidad de 6 metros y un radio de 10 metros, suficiente para hundir 3 coches, así que os podéis hacer una idea de como debieron ser.







Del hotel cogimos el coche y nos fuimos parando en un montón de sitios distintos. Cada uno con su parte de la historia. En vez de contároslo por orden de donde fuimos es mejor que os lo cuente según ocurrió durante la Gran Guerra.

Estábamos en la 2º batalla de Ypres. Los alemanes, en el pueblo cercano de Langemark, el 22 de Abril 1915, probaron otra de sus "invenciones". Estando presente el padre del invento, el científico químico alemán y ganador del premio Nobel de química de 1918, Fritz Haber, liberaron gas clorhídrico/bromuro contra las trinchera canadienses. Mejor no os cuento las declaraciones que hay en el cementerio alemán hechas por los soldados que lo liberaron. Tras 45 minutos, en la zona donde se liberó el gas, no quedaba vida, ni seres vivos, ni plantas, ni nada. Los canadienses levantaron en ese punto un memorial con la estatua de un soldado en pose melancólica mirando hacia el lugar desde donde provenía el gas. Como era de costumbre, las represalias no tardaron en ocurrir. Una fuerte ofensiva ocurrió semanas después y los aliados retomaron las trincheras perdidas. Las tropas alemanas no estaban lo suficientemente preparadas para enfrentarse a tropas veteranas y los arrasaron por completo. Respecto al cementerio alemán añadir que la mayor parte de los 44.000 soldados enterrados allí eran voluntarios salidos de las universidades, tanto estudiantes como profesores.




Otro de los lugares que visitamos fue el pueblo de Passchendaele, su parque memorial y el museo que contiene la entrada a otro de los centro de control británicos escavados bajo tierra. En este pueblo se desarrolló la 3º batalla de Ypres, y es la que da título a este post. Conozco la historia de esta batalla desde hace mucho tiempo y fue la que me incito a leer más sobre la Gran Guerra. Aquí ocurrió la contienda más cara en vidas humanas de toda la historia. De Julio a Noviembre de 1917, medio millón de hombres perdieron la vida, atacando o defendiendo, una colina a 5 millas de la primera linea de trincheras británica. La colina, aún con valor estratégico, por si sola, no era tan importante como para justificar lo ocurrido. Como era de esperar, en noviembre, tras una contraofensiva alemana, perdieron todo lo avanzado. No se consiguió nada. En palabras de historiadores de la época, "Passchendaele fue uno de los mayores desastres de la guerra ... ningún soldado inteligente puede defender esta campaña sin sentido ...". Hasta la fecha es recordada como un de los mayores ejemplos de cabezonería por parte de los altos mandos.

Cerca estaba el cementerio de la Commomwhealth en Tyne Cot (Tiny Cottage). Esta edificado sobre una pequeña posición que tomaron y mantuvieron los australianos y neozelandeses durante 1917. Es el mayor cementerio de la Commomwealth fuera de sus fronteras. Fue inaugurado por el rey Jorgue V y los ha visitado la reina Isabel II múltiples veces. Todos los cementerios de la Commonwealth cuentan con dos iconos característicos, la cruz del sacrificio y un púlpito con las palabras de Rudyar Kipling "They name liveth for evermore".



La última parada fue una trinchera que un grupo amateur de arqueólogos encontró en un polígono, la trinchera Yorkshire. Esta es especial pues no solo tiene las clásicas fortificaciones, sino que en ella también se escavaron una red de túneles para hacer un centro de control bajo tierra. El sitio esta completamente inundado de agua y solo se puede entrar si se bombea toda fuera, pero dentro encontraron un montón de objetos en muy buen estado que vimos en el museo.


Sobre las 8 de la tarde regresamos a la puerta de Menin, ya que todos los días del año se realiza una ceremonia llamada "Last Post", donde se rinde homenaje a los soldados que lucharon en el frente. Tanto organizaciones como personas pueden inscribirse para prestar sus respetos. Es una ceremonia muy emotiva de unos 15 minutos donde se toca los himnos de corneta y gaita a los caídos. Os dejo aquí más información: http://www.greatwar.co.uk/events/menin-gate-last-post-ceremony.htm





Después nos fuimos a cenar a un sitio de hamburguesas en la plaza del pueblo. Clara se comió una de cordero y yo una de cerdo con nueces. Han sido de las mejores que hemos probado en nuestra vida.


De ahí, ya al hotel, donde no he podido resistir la tentación de meterme en las trinchera por la noche. Entre el bosque que está cerca, los ruidos de los animales, las cuatro charcas, y luz de la carretera y de la luna entremezclándose con los árboles, me dio un cosquilleo en la nuca, que pensé que era mejor no molestar a los muertos, así que me fui de allí ... buenas noches ...

domingo, 4 de agosto de 2019

Fields of Verdun, They shall not pass!!

Cuando los truenos se escucharon aquel día (21-Feb-1916), a cientos de millas al norte, un millar de bombas cayeron y el suelo verde se torno gris. Los bombardeos duraron todo un día, pero los fuertes (Douaumont y Vaux) se mantuvieron en pie. El ataque sorpresa de las tropas alemanas lideradas por Eric von Falkenhayn había comenzado y la Batalla de Verdún con él.

Durante 303 días los campos al noreste de Verdún se convirtieron en la batalla más dura y larga de la Gran Guerra donde casi un millón de hombres perecieron. Un esfuerzo heroico por parte de las fuerzas francesas lideradas por el Philippe Petain consiguieron mantener el frente (los fuertes pasaron de manos dos veces) hasta que el Imperio Alemán tuvo que redistribuir tropas al norte, a Somme, y al frente oriental reduciendo la presión y volviendo a la línea a su posición inicial.

Con esta explicación os quería meter en contexto del lugar que visitamos esta mañana. No solo es un campo militar, sino que también es el sitio de descanso de mucho soldados que dieron sus vidas durante la Gran Guerra.


Hemos empezado el día visitando el Museo Memorial de Verdún que se encuentra a las afueras. El museo está bastante bien y hace una buena explicación de lo ocurrido desde un punto de vista geográfico, armamentístico, logístico y estratégico. Debo de hacer hincapié en la explicación de la Voie Sacrée, la ruta de abastecimiento francesa que fue clave para la victoria. La ruta permitía las subida y bajada simultanea de camiones. Los camiones subían cargados de soldados que llevaban chocolate y vino a los que estaban en el frente y bajaban con los heridos y los soldados que ya llevaban un mes allí. Así se consiguió mantener la moral alta.



Después hemos ida a visitar Fort Douaumont. Como ya os había comentado antes, este es uno de los fuertes más importante de la Gran Guerra.

Los franceses lo aguantaron hasta que un obus de la Big Bertha (420 mm) le impacto de lleno y derrumbo una de sus secciones. Los franceses lo tuvieron que abandonar cuando los alemanes los rodearen y siendo ésta una guerra entre caballeros, los alemanes les hicieron un pasillo de honor y les permitieron volver a París. Meses después, mientras los alemanes ocupaban el fuerte, un obús francés golpeo la misma sección del fuerte haciendo explotar el polvorín alemán y matando a 700 soldados durante el incendio. Los alemanes optaron por enterrar a sus muertos dentro de otra sección del fuerte y sellarla. Luego se rindieron. Los franceses les devolvieron el pase de honor.

En la actualidad, el fuerte está casi cubierto, pero aún se puede pasear por la parte superior y por 2 de sus sótanos.




En las plantas inferiores se han empezado a formar estalactitas y tiene un aspecto fantasmagórico. A medida que íbamos bajando, la humedad crecía al mismo tiempo que bajada la temperatura, 100% humedad y 12º en el segundo sótano. Algunas de las salas no tenían luz para que te hicieras una idea de las condiciones en las que vivían los soldados. Visitamos también parte de una pieza de artillería de gran calibre (155mm) emplazada dentro de una torreta levadiza dentro del fuerte. Según cuentan, cuando ésta disparaban todo el fuerte temblaba y parte de los pasillos se llenaban de humo debido a la pólvora quemada. Entre todo lo anterior y la lluvia constante de obuses cayendo sobre el fuerte, no debió ser un buen sitio para estar. Ahora imaginaros como debía ser fuera, bajo la lluvia.


 


Al acabar hemos ido al Osuario de Douaumont y el Cementerio de las bayonetas, donde están enterrados los soldados franceses. Francamente una visión un tanto espeluznante y eso que hemos ido a visitar otros cementerios militares.

Como es normal en estos casos, los americanos también levantaron su propio cementerio, eso si, a unos kilómetros de allí en Meuse-Argonne. Ellos si que saben hacer las cosas bien. un valle entero. En un lado está el cementerio con su capilla en la parte superior. Al otro lado el centro de visitantes con vistas a todo el valle. Dentro se hace mención a muchos de los héroes americanos de la Gran Guerra incluido a uno de lo más importante, el sargento de la 82, Alvin York cuyas heroicidades inspiraron la frase que acompaño a la 82 aerotransportada durante la Segunda Guerra Mundial, "Death from above".





Finalmente, hemos visitado el monumento americano de Montfaucon. Básicamente es una columna hueca de 60 metros de altura a la que se puede subir. Tiene 240 escalones y desde lo alto permite observar los campos de batalla del bosque del Argonne con explicaciones inscritas en los muros.



sábado, 3 de agosto de 2019

St. Mihiel, No Mans Lands

Hoy hemos salido desde Lyon hacia el norte. Nos esperaban unas 4 horas y media de coche, pero se nos ha hecho muy ameno. Casi sin parar hemos llegado al pueblo de St. Mihiel.

Un poco de historia para poner a todos en contexto.

En la primera guerra, una vez se establecieron las líneas de trincheras en el frente occidental, éstas se desplazaron muy poco durante los 4 años de la contienda.

Las líneas se fijaron inicialmente al encontrarse ambos ejércitos al norte de la línea Sigfrido, siguiendo la linde del río Meuse entre los pueblos de St. Mihiel y Verdún. Luego una serie de avances envolventes por ambas partes alargó el frente hacia el oeste a través del bosque de Argonne y de allí al norte por Somme y Ypress hasta llegar al Atlantico al norte de Dunkerque.

El pueblo de St. Mihiel y el de Verdún dan nombre a los dos salientes más importantes de la primera guerra. Entiéndase por saliente donde las líneas de adentran en territorio enemigo. El saliente de St. Mihiel hacia Francia y el de Verdún hacia Alemania. Ver mapa.


El pueblo de St. Mihiel tiene las trincheras de ambos ejércitos muy cerca y no se desplazaron durante todo la guerra.

Fuimos a visitar primero las "Trancheé de la soif", las trincheras de la sed. Una camino discurre por tierra de nadie entre ambas partes. A lo largo del bosque aún se puede ver los efectos de la artillería en el suelo. Estas posiciones las perdieron durante un periodo los franceses cuando los alemanes cortaron su suministro de agua y básicamente los mataron de sed, de ahí el nombre. Lo retomaron en pocos días tras recibir suministros.



Después visitamos las "Trancheé de Bavarois y Roffignac", que son básicamente un camino adentrandose en el bosque desde la primera línea francesa a la primera línea alemana. En un momento pensamos que este era el sitio donde estaban más cerca la una de la otra, pues nos podíamos saludar desde unos 100 metros. Grande fue nuestro error.


Entonces fuimos a las trincheras de "Boix Brule" cerca de la "Croix des Redoutes".


Aquí están las trincheras de ambos bandos medio reconstruidas y se puede apreciar que la construcción alemana, de hormigón, era mucho mejor que la francesa de madera y alambres.



En un punto determinando las primeras líneas estaban separadas 35 metros. Aquí tenéis un video para que os hagáis una idea.

https://youtu.be/9i78m4qLruM

Estaban tan cerca que un soldado profesor de física francés vio que con una antena pudia captar las señales del telégrafo alemán dado que estos utilizaban sólo un cable para transmitir. (La masa la tenía a tierra). A partir de entonces los franceses utilizaron 2 cables para transmitir ya que tenían miedo que usaran el mismo método con ellos.


Nuestra última parada fue el Memorial Americano de Monsec. Erigido sobre una pequeña montaña, muestra el avance de las tropas de la Fuerza Espedicionaria América en la región y como se liberó ésta en 1918.



De aquí ya a Verdún que mañana nos toca el otro saliente y el bosque de Argonne.