viernes, 9 de agosto de 2019

Ypress, The price of a mile


Hoy nos hemos levantado pronto en Bruselas y nos hemos ido a Ypres.

Ypres fue uno de los lugares más golpeados durante la Gran Guerra. En total hubo 5 "batallas" de 1914 a 1918. La primera, fue parte de la "Carrera hacia el Mar" cuando los dos ejércitos alargaron el frente hacia el Atlántico, en Nieuwpoort, intentando rodearse. De la segunda y la tercera hablaré más adelante, que necesitan menciones especiales. La cuarta fue parte del último ataque alemán antes de su inevitable final y la quinta fue cuando los aliados vencieron finalmente. Por esa razón, al éste de la ciudad hay múltiples cementerios de distintas nacionalidades. En total más de un millón de muertos. Además, digamos que aquí fue donde tanto los aliados como los alemanes se pusieron más creativos y probaron sus nuevas tácticas de combate.

Nuestra primera parada ha sido el museo "In Flanders Fields" de Ypres. Según habíamos leído en internet estaba bastante bien contada la contienda en este museo, cuando realmente se centran más en la historia personal y emocional de los Belgas durante la contienda. En resumen: "emosio hengañaos". Bueno hay que ser francos, como han contado el alto el fuego durante las navidades de 1914 ha sido muy bonito.


Después hemos salido a dar una vuelta por el pueblo de Ypres. Al acabar la guerra éste había acabado totalmente destruido, así que Wiston Churchil recomendó que se reconstruyera el pueblo en otro lugar para mantener el recuerdo a los soldados. Finalmente, la gente del pueblo quiso levantarlo en su lugar original. Lo consiguieron reconstruir con bastante detalle y el caso antiguo es muy bonito.


En la parte este del pueblo, aun está en pie la muralla medieval y su foso lleno de agua. Ambas mantuvieron a ralla el avance alemán y se puede pasear por encima de ellas. Los soldados que la defendieron están enterrados cerca en un cementerio. Aquí hay algunas fotos del sitio.


Al este de la muralla está la puerta de Menin y es la única forma de acceder al frente. Todos los soldados que partieron hacia los campos de batalla de Ypres tuvieron que pasar por aquí. Es por esa razón que, al acabar la guerra, escribieron en ella los nombres de todos los soldados que no fueron encontrados (más de 100.000). A la salida de la puerta hay dos leones con escudos de la región. En realidad son réplicas de los originales ya que estos fueron donados al ejército australiano como agradecimiento por la defensa del pueblo.



 
Fuimos entonces a dejar la cosas en el hotel ya que tenía un horario de check-in muy raro. Allí fue cuando nos dimos cuenta que el hotel es en realidad un antiguo caserón reconstruido y que sus jardines cuentan con trincheras y un pequeño búnker inglés. El propietario las encontró cuando estaba arreglándolo. Los huéspedes podemos pasear por allí todo lo que queramos y el hotel está decorado con todo tipo de cosas que el dueño ha sacado de los terrenos adyacentes. Este sitio es conocido como el cráter Hooge, ya que entre las trincheras y el búnker hay 4 charcas creadas por cráteres bastante profundas.



La historia de este sitio es infame por dos razones. Todo ésto ocurrió durante la 2º batalla de Ypres. Inicialmente, los británicos estaban en posesión de las trincheras y del búnker. Fue en este lugar donde los alemanes utilizaron por primera vez los lanzallamas en la guerra. Durante la noche, tras un fuego de 30 minutos de artillería los alemanes se lanzaron sobre los brítanicos con su nueva arma experimental y los hicieron retroceder. Muchos murieron en el caos y la confusión de las llamas. Semanas más tarde, los ingleses retomaron una de sus más antiguas tacticas de combate, la guerra de tuneles. Los britanicos cavaron cuatro túneles hasta delante del búnker que ahora mantenían los alemanes. Tras hacer explotar 2 toneladas de amonal bajo los soldados alemanes, retomaron la trinchera y el bunker. Cada una de las charcas tiene una profundidad de 6 metros y un radio de 10 metros, suficiente para hundir 3 coches, así que os podéis hacer una idea de como debieron ser.







Del hotel cogimos el coche y nos fuimos parando en un montón de sitios distintos. Cada uno con su parte de la historia. En vez de contároslo por orden de donde fuimos es mejor que os lo cuente según ocurrió durante la Gran Guerra.

Estábamos en la 2º batalla de Ypres. Los alemanes, en el pueblo cercano de Langemark, el 22 de Abril 1915, probaron otra de sus "invenciones". Estando presente el padre del invento, el científico químico alemán y ganador del premio Nobel de química de 1918, Fritz Haber, liberaron gas clorhídrico/bromuro contra las trinchera canadienses. Mejor no os cuento las declaraciones que hay en el cementerio alemán hechas por los soldados que lo liberaron. Tras 45 minutos, en la zona donde se liberó el gas, no quedaba vida, ni seres vivos, ni plantas, ni nada. Los canadienses levantaron en ese punto un memorial con la estatua de un soldado en pose melancólica mirando hacia el lugar desde donde provenía el gas. Como era de costumbre, las represalias no tardaron en ocurrir. Una fuerte ofensiva ocurrió semanas después y los aliados retomaron las trincheras perdidas. Las tropas alemanas no estaban lo suficientemente preparadas para enfrentarse a tropas veteranas y los arrasaron por completo. Respecto al cementerio alemán añadir que la mayor parte de los 44.000 soldados enterrados allí eran voluntarios salidos de las universidades, tanto estudiantes como profesores.




Otro de los lugares que visitamos fue el pueblo de Passchendaele, su parque memorial y el museo que contiene la entrada a otro de los centro de control británicos escavados bajo tierra. En este pueblo se desarrolló la 3º batalla de Ypres, y es la que da título a este post. Conozco la historia de esta batalla desde hace mucho tiempo y fue la que me incito a leer más sobre la Gran Guerra. Aquí ocurrió la contienda más cara en vidas humanas de toda la historia. De Julio a Noviembre de 1917, medio millón de hombres perdieron la vida, atacando o defendiendo, una colina a 5 millas de la primera linea de trincheras británica. La colina, aún con valor estratégico, por si sola, no era tan importante como para justificar lo ocurrido. Como era de esperar, en noviembre, tras una contraofensiva alemana, perdieron todo lo avanzado. No se consiguió nada. En palabras de historiadores de la época, "Passchendaele fue uno de los mayores desastres de la guerra ... ningún soldado inteligente puede defender esta campaña sin sentido ...". Hasta la fecha es recordada como un de los mayores ejemplos de cabezonería por parte de los altos mandos.

Cerca estaba el cementerio de la Commomwhealth en Tyne Cot (Tiny Cottage). Esta edificado sobre una pequeña posición que tomaron y mantuvieron los australianos y neozelandeses durante 1917. Es el mayor cementerio de la Commomwealth fuera de sus fronteras. Fue inaugurado por el rey Jorgue V y los ha visitado la reina Isabel II múltiples veces. Todos los cementerios de la Commonwealth cuentan con dos iconos característicos, la cruz del sacrificio y un púlpito con las palabras de Rudyar Kipling "They name liveth for evermore".



La última parada fue una trinchera que un grupo amateur de arqueólogos encontró en un polígono, la trinchera Yorkshire. Esta es especial pues no solo tiene las clásicas fortificaciones, sino que en ella también se escavaron una red de túneles para hacer un centro de control bajo tierra. El sitio esta completamente inundado de agua y solo se puede entrar si se bombea toda fuera, pero dentro encontraron un montón de objetos en muy buen estado que vimos en el museo.


Sobre las 8 de la tarde regresamos a la puerta de Menin, ya que todos los días del año se realiza una ceremonia llamada "Last Post", donde se rinde homenaje a los soldados que lucharon en el frente. Tanto organizaciones como personas pueden inscribirse para prestar sus respetos. Es una ceremonia muy emotiva de unos 15 minutos donde se toca los himnos de corneta y gaita a los caídos. Os dejo aquí más información: http://www.greatwar.co.uk/events/menin-gate-last-post-ceremony.htm





Después nos fuimos a cenar a un sitio de hamburguesas en la plaza del pueblo. Clara se comió una de cordero y yo una de cerdo con nueces. Han sido de las mejores que hemos probado en nuestra vida.


De ahí, ya al hotel, donde no he podido resistir la tentación de meterme en las trinchera por la noche. Entre el bosque que está cerca, los ruidos de los animales, las cuatro charcas, y luz de la carretera y de la luna entremezclándose con los árboles, me dio un cosquilleo en la nuca, que pensé que era mejor no molestar a los muertos, así que me fui de allí ... buenas noches ...

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