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domingo, 4 de agosto de 2019

Fields of Verdun, They shall not pass!!

Cuando los truenos se escucharon aquel día (21-Feb-1916), a cientos de millas al norte, un millar de bombas cayeron y el suelo verde se torno gris. Los bombardeos duraron todo un día, pero los fuertes (Douaumont y Vaux) se mantuvieron en pie. El ataque sorpresa de las tropas alemanas lideradas por Eric von Falkenhayn había comenzado y la Batalla de Verdún con él.

Durante 303 días los campos al noreste de Verdún se convirtieron en la batalla más dura y larga de la Gran Guerra donde casi un millón de hombres perecieron. Un esfuerzo heroico por parte de las fuerzas francesas lideradas por el Philippe Petain consiguieron mantener el frente (los fuertes pasaron de manos dos veces) hasta que el Imperio Alemán tuvo que redistribuir tropas al norte, a Somme, y al frente oriental reduciendo la presión y volviendo a la línea a su posición inicial.

Con esta explicación os quería meter en contexto del lugar que visitamos esta mañana. No solo es un campo militar, sino que también es el sitio de descanso de mucho soldados que dieron sus vidas durante la Gran Guerra.


Hemos empezado el día visitando el Museo Memorial de Verdún que se encuentra a las afueras. El museo está bastante bien y hace una buena explicación de lo ocurrido desde un punto de vista geográfico, armamentístico, logístico y estratégico. Debo de hacer hincapié en la explicación de la Voie Sacrée, la ruta de abastecimiento francesa que fue clave para la victoria. La ruta permitía las subida y bajada simultanea de camiones. Los camiones subían cargados de soldados que llevaban chocolate y vino a los que estaban en el frente y bajaban con los heridos y los soldados que ya llevaban un mes allí. Así se consiguió mantener la moral alta.



Después hemos ida a visitar Fort Douaumont. Como ya os había comentado antes, este es uno de los fuertes más importante de la Gran Guerra.

Los franceses lo aguantaron hasta que un obus de la Big Bertha (420 mm) le impacto de lleno y derrumbo una de sus secciones. Los franceses lo tuvieron que abandonar cuando los alemanes los rodearen y siendo ésta una guerra entre caballeros, los alemanes les hicieron un pasillo de honor y les permitieron volver a París. Meses después, mientras los alemanes ocupaban el fuerte, un obús francés golpeo la misma sección del fuerte haciendo explotar el polvorín alemán y matando a 700 soldados durante el incendio. Los alemanes optaron por enterrar a sus muertos dentro de otra sección del fuerte y sellarla. Luego se rindieron. Los franceses les devolvieron el pase de honor.

En la actualidad, el fuerte está casi cubierto, pero aún se puede pasear por la parte superior y por 2 de sus sótanos.




En las plantas inferiores se han empezado a formar estalactitas y tiene un aspecto fantasmagórico. A medida que íbamos bajando, la humedad crecía al mismo tiempo que bajada la temperatura, 100% humedad y 12º en el segundo sótano. Algunas de las salas no tenían luz para que te hicieras una idea de las condiciones en las que vivían los soldados. Visitamos también parte de una pieza de artillería de gran calibre (155mm) emplazada dentro de una torreta levadiza dentro del fuerte. Según cuentan, cuando ésta disparaban todo el fuerte temblaba y parte de los pasillos se llenaban de humo debido a la pólvora quemada. Entre todo lo anterior y la lluvia constante de obuses cayendo sobre el fuerte, no debió ser un buen sitio para estar. Ahora imaginaros como debía ser fuera, bajo la lluvia.


 


Al acabar hemos ido al Osuario de Douaumont y el Cementerio de las bayonetas, donde están enterrados los soldados franceses. Francamente una visión un tanto espeluznante y eso que hemos ido a visitar otros cementerios militares.

Como es normal en estos casos, los americanos también levantaron su propio cementerio, eso si, a unos kilómetros de allí en Meuse-Argonne. Ellos si que saben hacer las cosas bien. un valle entero. En un lado está el cementerio con su capilla en la parte superior. Al otro lado el centro de visitantes con vistas a todo el valle. Dentro se hace mención a muchos de los héroes americanos de la Gran Guerra incluido a uno de lo más importante, el sargento de la 82, Alvin York cuyas heroicidades inspiraron la frase que acompaño a la 82 aerotransportada durante la Segunda Guerra Mundial, "Death from above".





Finalmente, hemos visitado el monumento americano de Montfaucon. Básicamente es una columna hueca de 60 metros de altura a la que se puede subir. Tiene 240 escalones y desde lo alto permite observar los campos de batalla del bosque del Argonne con explicaciones inscritas en los muros.



sábado, 3 de agosto de 2019

St. Mihiel, No Mans Lands

Hoy hemos salido desde Lyon hacia el norte. Nos esperaban unas 4 horas y media de coche, pero se nos ha hecho muy ameno. Casi sin parar hemos llegado al pueblo de St. Mihiel.

Un poco de historia para poner a todos en contexto.

En la primera guerra, una vez se establecieron las líneas de trincheras en el frente occidental, éstas se desplazaron muy poco durante los 4 años de la contienda.

Las líneas se fijaron inicialmente al encontrarse ambos ejércitos al norte de la línea Sigfrido, siguiendo la linde del río Meuse entre los pueblos de St. Mihiel y Verdún. Luego una serie de avances envolventes por ambas partes alargó el frente hacia el oeste a través del bosque de Argonne y de allí al norte por Somme y Ypress hasta llegar al Atlantico al norte de Dunkerque.

El pueblo de St. Mihiel y el de Verdún dan nombre a los dos salientes más importantes de la primera guerra. Entiéndase por saliente donde las líneas de adentran en territorio enemigo. El saliente de St. Mihiel hacia Francia y el de Verdún hacia Alemania. Ver mapa.


El pueblo de St. Mihiel tiene las trincheras de ambos ejércitos muy cerca y no se desplazaron durante todo la guerra.

Fuimos a visitar primero las "Trancheé de la soif", las trincheras de la sed. Una camino discurre por tierra de nadie entre ambas partes. A lo largo del bosque aún se puede ver los efectos de la artillería en el suelo. Estas posiciones las perdieron durante un periodo los franceses cuando los alemanes cortaron su suministro de agua y básicamente los mataron de sed, de ahí el nombre. Lo retomaron en pocos días tras recibir suministros.



Después visitamos las "Trancheé de Bavarois y Roffignac", que son básicamente un camino adentrandose en el bosque desde la primera línea francesa a la primera línea alemana. En un momento pensamos que este era el sitio donde estaban más cerca la una de la otra, pues nos podíamos saludar desde unos 100 metros. Grande fue nuestro error.


Entonces fuimos a las trincheras de "Boix Brule" cerca de la "Croix des Redoutes".


Aquí están las trincheras de ambos bandos medio reconstruidas y se puede apreciar que la construcción alemana, de hormigón, era mucho mejor que la francesa de madera y alambres.



En un punto determinando las primeras líneas estaban separadas 35 metros. Aquí tenéis un video para que os hagáis una idea.

https://youtu.be/9i78m4qLruM

Estaban tan cerca que un soldado profesor de física francés vio que con una antena pudia captar las señales del telégrafo alemán dado que estos utilizaban sólo un cable para transmitir. (La masa la tenía a tierra). A partir de entonces los franceses utilizaron 2 cables para transmitir ya que tenían miedo que usaran el mismo método con ellos.


Nuestra última parada fue el Memorial Americano de Monsec. Erigido sobre una pequeña montaña, muestra el avance de las tropas de la Fuerza Espedicionaria América en la región y como se liberó ésta en 1918.



De aquí ya a Verdún que mañana nos toca el otro saliente y el bosque de Argonne.